Zapatos

Zapatería
Contra el proyectil de cuero y suela que parte
con el mensaje de la dignidad de los pueblos,
no pueden nada.
Contra la humeante centella de verdades
que en su vuelo deja estela de coraje y rebeldía
-es decir: otro zapato- nada pueden
Ustedes pueden -su armamento puede- Arrasar el mundo una vez, dos veces, diez veces,
treinta veces Y no pueden más que esquivar un zapato, dos zapatos
¿Qué harán ahora, señores?
¿Un escudo misilístico preventivo antizapatos?
¿Incluirán en la lista de peligrosas armas químicas
a los zapatos? (Pregunto: ¿Al izquierdo o al derecho o a los dos?)
¿Requisarán a aquellos de inconfundible rasgos orientales
o latinos
o marxistas
o negros
o a aquellos que tengan gesto de “enemigosdelosestad osunidos”
y del estilo occidental de life,
entonces quitándoles sus zapatos en los aeropuertos
detendrán el zapato-terrorismo?
¿shoe-terrorism, digo yo?
¿Son estos zapatos voladores y rebeldes
-el derecho, y sobre todo, el izquierdo-
una nueva “maniobra deleznable del comunismo tiránico”
o del “terrorismo fundamentalista islámico”?
Ay señores,
No pueden
Contra un zapato
Un zapato que ha pisado la tierra ensangrentada
El polvo del destrozo injustificado
La tierra babilónica regada por la lágrima
Pueden arrasar (nos) y arrasar (se)
y si luego – como consumidores exigentes que son- no quedan conformes
pueden volver a pulsar el botón y volver a arrasar nuestras cenizas
Y no pueden, no podrán
Contra un zapato

(Mariano Alende)

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