Yo, cactus

Flor de un día

Yo, cactus,
ocre vegetal que anida en los cerros,
me declaro inocente.

Perdón por mi apariencia.
No tengo voz ni voto para decir al mundo
que mis espinas ocultan albor y ternura.
Crecí en soledad
como la piedra y el hombre.
Entre zozobras
y la emoción de ser amado
intenté sembrar hallazgos,
y solamente obtuve ausencias.

Perdón por mi apariencia.
Abran mi pecho.
¡Miren la flor que brota de mi tronco,
mis brazos que se elevan a Dios!

(La lluvia me ha olvidado.
Un día se asomó y me enamoré de ella.)

Yo, cactus,
seco ermitaño de sierras y quebradas,
sé que la ciudad de luz y colores
desdeñosamente me observa,
poseedora de lluvia.

(Elvira Levy)

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