Surcos de historia

Surcos de historia

 

Un día me mostrarás la realidad.
Frente a ti, cara a cara,
descubriré lo que me enseñas a diario
sin que aprecie tu sinceridad.
Día a día, silencioso amigo,
cuando reflejo en ti mi ego cristalino,
evidencias tu inevitable y congénita transparencia.
Ayer era la claridad de mi piel
-que creí perpetua-
hoy, se mezclan el blanco y el negro
en infinito tablero de ajedrez,
sobre lo que un día fue
imberbe y tersa tez.
Surcos de historia y experiencia,
amor y desengaño.
Penas y alegrías,
de inquietud y paciencia,
comienzan a cuartear mi rostro
como prólogo de mi vital libro
de existencia.
Tú me lo enseñas, espejo.
Tú, con tu silencio muerto
me gritas que despierte y reaccione,
que la vida pasa y, hasta tú,
amigo cierto
tienes pena de verme viejo.
Un día, espejo, me mostrarás
la realidad.
Veré a aquel joven atrevido,
emprendedor y pleno de vitalidad
vivir sumido en una madurez
dirigida hacia su único destino.
Por eso, espejo, cuando llegue
el momento de ese diálogo sordo,
espero encontrarme a tu altura,
sosegado, sereno, solo….

(Joaquín García Tirado)

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