Sordidez

Lugares malditos
Nada dice la sordidez de las calles ni el aroma tibio de la sed, nada el vapor que nos fermenta.
Y los pulmones secos.
Y los ladrillos que crecen bajo la piel, esta roca primigenia de los
cuerpos.
Ah el dolor de la carne transformada en piedra, y allá infinitamente al mar rodeándonos de su ausencia, el temor a ser la mancha seca de la sangre, la sal del sol sin viento.

(Julio Serrano)

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