Sólo piedras mojadas

Después de la lluvia

 

Cuando los curas amordazan a los badajos
y los murciélagos clavan los gallos de las veletas,
salgo tartajeando tu nombre
a los mascarones de la plaza del pueblo
como un rezo maldito.

Y no hay luna ni estrellas
para mi voz
ni nada.
Sólo piedras mojadas
donde me acuesto y tiemblo.

(José Luis Manguieri)

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