Perros al mar

Prohibido perros

Pena de qué

si nada dicen las banderas.

 

Pena de haber visto

tantos valles

de haber andado esos caminos

sin tregua.

 

Pena

de haber subido

la arcilla blanda del acantilado

y no caer

derramados

como espermas

sobre la inmensidad.

 

Pena de no haber partido nunca.

 

Vivíamos a contrapelo

con el mapa del mundo dormido

y sobre el pecho una biblia amarillenta.

 

Del otro lado del océano

es África

me decían de niña

y yo nadaba

hacia adentro

para ver las madres negras

pariendo

el mar.

 

Pena de haber echado los perros al agua.

(Hacia atrás, María Casiraghi)

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