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Llanura del silencio

Venid amigos míos a este paraje yermo de agonía, donde moran los fríos, la ceniza del día, y el ave de hechizada melodía. Precipicio caliente, llanura del silencio de los muertos, colmillo de serpiente, huesos de los desiertos, esqueletos de barcas en los puertos, os miro en mi delirio, mientras la tierra pasa ensangrentada, en
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Ángeles y demonios

Doña cuaresma

«Dízeles que se conoscan e que les venga emiente que son çeniza e tal tornarán ciertamente” (Palabras de Doña Cuaresma a sus feligreses católicos después de vencer a Don Carnal)

Salto de agua

Siempre nuevo, siempre brillante, en movimiento: siempre fecundo, poderoso y fuerte como el vivo raudal de hirviente savia que a los pechos deslumbrantes brota de la madre común naturaleza, despliega tu grandeza en tu caída, y alzas de aquel abismo al firmamento el himno de la fuerza y de la vida. (Rafael Pombo)

Raíz del muro

Rito como piedra. Sordo, en el agua de la conducta Tus ojos siembran el estupor memorizado del cansancio, Y veo bajo el reflejo de tu vida el poniente calcinado De todos los sueños muertos bajo la raíz del muro Rito que me aquejas, en la violenta mascara de niñez Superpuesta a todas las erecciones inmóviles
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Luces en el cielo

Fue aquella tarde un tizón, y después fue violeta todo el aire. Blancas luces en el cielo destellaron. Y yo oscuro. Larga noche. Y al llegar la madrugada del cuerpo nació la sombra. (Francisco Brines)

La hoguera

Es un asunto muy delicado el de la pena capital, porque además del condenado, juega el gusto de cada cual. Empalamiento, lapidamiento, inmersión, crucifixión, desuello, descuartizamiento, todas son dignas de admiración. Pero dejadme, ay, que yo prefiera la hoguera, la hoguera, la hoguera. La hoguera tiene qué sé yo que sólo lo tiene la hoguera.
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El espejo

El tiempo es un espejo con distintas imágenes que brillan en su fondo como una procesión de fuegos fatuos hasta que el humo las dispersa, y entonces siempre ocurre lo mismo: aparece tu rostro, y sé que para verte tengo que hacer un gran viaje desde mis ojos a los tuyos, y desvivir distancias, advertencias
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Espuma de mar

Cada vez que tu piel me abraza me sumerges en las aguas profundas, eres esa llama que alimenta mi fuego, humedeciendo las entrañas, donde eres espuma de mar y sosiego, entre las olas del orgasmo. Y flotando en el éxtasis de tu orilla, amarrada a tu escollera fértil, se serena mi playa en tu vaivén,
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Veleta

La veleta gira al viento, su peso es el del viento. Ahora cesa. El silencio deviene piedra. Cae a través de ti a tal velocidad, que te despiertas aterrorizado, una noche de verano. (Bo Carpelan)

La estatua

El culo de la estatua, el fino culo de la estatua de bronce mirando el río, pasivamente mirando los autos que devienen consecutivamente al precipicio el culo de bronce mira los autos suicidas con seres humanos en el interior de los carros con ruedas suicidas El culo de bronce mira los autos estrellados en el
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Testigo de cargo

La luz es un esqueleto fluorescente con vértebras móviles que lleva el viento. En el cráneo del sol está escondida la sesera de la luz con los pelos largos de su cabellera luminosa, cuando los peina sobre los hombros del universo. La sombra es el tinte que destiñe los bucles del sol. No hay luz
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Contra la corriente

Mira mi amor mira mi amor contra la corriente y contra el tifon No tengo manos con que estrechar tu cinturita de azúcar y sal. Pero me gusta nadar entre tus brazos estar. Ruedan y ruedan si tú eres el río ser ducha no está tan mal. Triste es el sino del boquerón enamorao del
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Dorado y azul

Por alto que florezca el árbol en el cielo dorado y azul, arraiga siempre en la tierra, humilde y negra. (Franz Tamayo)

Él paga los helados

Cada domingo iban a pasear. Él, ella y los tres niños. Una noche, cuando ella no quería dejarlo ir a verse con otra, él sacó de debajo del colchón una navaja. Ahora, de nuevo todos los domingos, salen a pasear él, ella y los tres niños. Él paga los helados, todos se ríen. Ella también.
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