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Madrid

Cuando vallas a Madrid chulona mía voy a hacerte emperatriz de Lavapies y alfombrarte con claveles la gran vía y bañarte con vinillos de Jerez un chicote, un agasajo posquimero con la crema de la actualidad y la gracia de un piropo retrenchero más castizos que la calle de Alcalá, Madrid, Madrid Madrid Pedazo de la España
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Mareas

Habitas sediento el respirar exhalas (…sal) bajel que crece que sube con la luna… b a j a a lamer los istmos de mis playas. (María L. Heredia S)

Calle de mi pueblo

La única calle de mi pueblo llega a todas partes. (Floridor Pérez)

Casa de cristal

La hierbabuena del amor ha brotado como un dedo de ángel. Créelo: de la tierra despunta, además, un brazo torcido de silencios, un hombro abrasado por el calor de las luces apagadas, un rostro con los ojos vendados por el negro velo de la mirada, un ala grande de plomo y otra de hojas, un
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Letras viejas

Templo sumergido

El Nautilus es una nave submarina alumbrada por cirios derretidos, Un templo sumergido en un mar de sombras, perdurables. En su altar oblongo está crucificado mi padre En el casquete polar antártico. La sangre de sus llagas mana todas las noches a las 2 P.M., Hora del Lobo. El Nautilus es también una ciudad como
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Centinelas

Centinela en piedra pura, divisando siempre el horizonte, avistando a los barcos que llegan de Cuba, compañero de las azoteas, que a solas quedáis cuando os cubre la bruma, embajador de Cádiz allá en las alturas; a tus pies el levante juguetea con la ropa en un cordel y a tus pies te visitan pajaritos, cuando cae el atardecer. Ves la
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Cruz transparente

Porfía la libélula Por prender su cruz transparente En la rama desnuda y trémula… Juntos, en la tarde tranquila Vuelan notas de Angelus, Murciélagos y golondrinas. El pequeño mono me mira… ¡Quisiera decirme Algo que se le olvida! ¡Del verano, roja y fría Carcajada, Rebanada De sandía. (Jose Juan Tablada)

A dos metros

Estás dormida a dos metros de mí. En lugar de escribir me pongo a mirarte. ¡No hay nada que decir! El silencio de una rosa en la noche da más testimonio de Dios que la teología, y tal vez tenga el secreto que la belleza de la palabra no puede nombrar. Entonces me callo y
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Rústico relax

 

Pasillo

Es tan largo y brumoso el pasillo que debo atravesar que se alarga la silueta de mi sombra y no logro igualar su paso, -solo sigo- transitando confundida. (J. Eugenia Díaz)

Abandonada

A la barca abandonada un hilo de cuerda la amarra al mundo. El agua que la mece y la duerme, es el agua que la desmiembra. Lo que queda de barca no se decide a ser lago ni orilla; solo un cuerpo enraizado de cabuya que, mientras se rompe, oscila y espera, oscila y espera.
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La voz afligida

Pesa el invierno como losa de mármol sobre el corazón de las aldeas que guardan la memoria y las huellas errantes de rebaños ausentes. Todo es paz y quietud sobre los montes cercados por la nieve, como la flor del tiempo. Un tiempo detenido en su inocencia. Un tiempo sin fronteras, sin sombras, sin olvido.
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Océano esmeralda

Me siento Como una gota de aceite En un océano de agua. Los gritos nunca Salvarán la distancia. Las olas rompen siempre Contra las murallas, Y… La tempestad se hace espuma, Se calma, Sobre la arena plana. Se necesitan siglos Para suavizar la costa, Para que las olas mueran Mansas sobre la playa Y… No
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Minerva

Sí, era la mismísima Minerva, pero qué diferente de lo que era cuando aparecía armada en los campos dárdanos! Ya no era como aquella que apareció bajo el buril de Fidias: el terror de su frente temible había desaparecido; su inútil égida ya no mostraba la Gorgona; su casco estaba golpeado y su lanza rota
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