Nochevieja

Nochevieja
Era, al inicio, la gran noche de la promesa joven. El reino

de la libertad hasta una madrugada gloriosa, aunque todo

terminara en borracheras sucias y serpentinas pisoteadas…

La ilusión no decaía. La juventud todo lo adorna y ennoblece

así es que pervivía el sueño … Eran (más tarde) discotecas

ruidosas con alcohol y pastillas, viajes alucinados alrededor

de un halo de belleza, y otra vez la quimera abolida por sueños

torpes, amaneceres pastosos de cocaína, chocolate y churros,

negándote a decir que lo inesperado mago tampoco acontecía.

Perseveraste años y años, siempre fiel, a ritos de saturnal

desorden y a esa noche de lamé que debería ser maravillosa.

Dí ahora la verdad : ¿Ocurrió alguna vez? ¿Sólo una, sólo?

¿Terminaste alguna ocasión en un lecho de dulces y caricias

excedidas, sin resacas, durmientes extenuados y olor a

desamparo? Siempre fue vulgar y frustradora y los años,

ay, aumentaron el timo. Ahora ya sabes quedarte en casa

con un amigo; pagas champán y besos, y te duermes solo

sabiendo que esa noche como tantas terminará enseguida…

Tenaz sueño del ser humano, torpe siempre, que se

imagina un paraíso en pasillos de metro y la felicidad, sí,

como a una rubia tonta o un chico en exceso presumido.

Soledad y polvo nuestros bienes, si te arrastran las fieras.

Mira de lejos la belleza de lo que pudo ser y no será

y repite el viejo lema: “Si omnes, ego non”. No me

encontraréis entre las hordas. Aunque también me engañé…

Sino… ¿viviría? Si todos, yo no. Claro, es una pena.

(Luis Antonio de Villena)

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