Noche de urgencias

Urgencias
Ahora, cuando la vida es sólo un mapa antiguo
de viejo pergamino
que se quiebra por todas las esquinas,
y el fruto generoso del corazón
se ha transformado en arma,
mientras los demás duermen me pregunto
dónde erré la más bella de todas las historias,
que querrían oír hasta los muertos.

Quisiera recordar si era de seda
la mañana del día que te fuiste,
a qué sabían tus labios en el último beso,
cuando el destino ya había lanzado
las tabas de mis huesos,
aunque aún no lo supieran ni el aire transparente
ni toda mi esperanza congregada
para romperse entera,
como un cristal purísimo,
al dar tú el primer paso hacia mi muerte.

Quizá
un día fui feliz y no lo supe.

(Elvira Daudet)

A %d blogueros les gusta esto: