Mis ruinas

Las ruinas
Bienvenida a mis ruinas,
ten cuidado no tropieces
con los escombros de esos versos
que no son para ti.
Me sorprende enormemente
que hayas encontrado el camino para llegar
con lo perdido
que he estado yo siempre.

Perdona el mal clima,
no para de llover
desde que vivo sin tejado.
Cuídate de los charcos
no vaya a ser que te cales de tristeza.

Te habrás dado cuenta
de que hay paredes caídas,
también algunas
que aún sujetan la soledad de pie
-con lo difícil que es evitar que se tumbe encima
con lo fácil que es dejarse caer…-

Al otro lado de esta catástrofe,
por la ventana,
se ven todos esos pájaros
que antes vivían en mi cabeza
comiendo de la basura
pero no te asomes,
no vaya a ser que te des cuenta
de que son adictos al invierno
y siempre
se olvidan de migrar.

Supongo que ya te has fijado
en las tumbas del cenicero
esas lápidas de nicotina
con su epitafio de ceniza.
Es el cementerio
donde entierro todos los nombres
que ni siquiera han sido.

Quiero decirte algo,
ahora que estamos aquí:
ese calendario que ves ahí colgado
me dio la mayor hostia bisiesta de mi vida.
Cada vez que viene alguien
con intenciones de futuro
le mira a los ojos
como si fuera a tener razón
con eso de los días.
Pero no le tengas miedo,
si algo he aprendido del reloj
es que el pasado no se borra
pero se reconstruye.

Antes de irnos,
ven,
que te voy a enseñar mi rincón favorito,
mira allí,
entre aquellas dos vigas,
ahí todavía respiran las ganas,
parece que puede caber algún beso,
sí,
justo ahí
donde asoman los cimientos.

(Víctor Baeza Rueda)

A %d blogueros les gusta esto: