Me espías

Patio
Te tengo devoción que me humedece.
Creo que te venero desde un lejano instinto.
Presumo entre renglones tu espeso sufrimiento,
más que la ruina del amor, más que eso.

Más que saber que te morías, más.
Pero subiste al carro tu ya casi agonía.
Sacaste fuerzas para firmar aquello. Y fue
firmar tu sepultura, también desvanecida.

He ido a verte a esa charca de tierra para muertos,
al pesebre roído, al destruído suelo.
Debes ser una muerta sin sitio. Y me regreso
como si todo el cielo se encapotara.

Ahora me parece que te vienes, te acercas,
merodeas, me miras y no sabes quién soy.
Me ves en el zaguán de tu casa y me miras
quién es éste y de dónde que se ha venido aquí.

Me espías y me quieres y no sabes por qué.

(Arcadio Pardo)

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