La voz afligida

La ermita
Pesa el invierno como losa de mármol sobre el corazón
de las aldeas que guardan la memoria y las huellas
errantes de rebaños ausentes.

Todo es paz y quietud sobre los montes cercados por la
nieve, como la flor del tiempo.

Un tiempo detenido en su inocencia. Un tiempo sin
fronteras, sin sombras, sin olvido.

Hay un vacío de pájaros en el aire. Sólo se atreve el sol a
bogar en sigilo por el cielo infinito, y en la afligida voz de
las campanas pregonando la muerte.

Hay un vacío de brazos poderosos. ¿Quién será capaz de
abrir la tumba que dé paz a la muerte? .

(Eleuterio Prado)

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