La siesta

Siesta

la siesta no tiene palabras
al menos no reconocidas
ninguna academia real encontró palabras
ni siquiera inexactas
es un tiempo, un compás, un declive natural
del paisaje
solar
verticalidad de rayos que abaten
y una entrega
la más incondicional de todas
sólo hace falta ver los cadáveres vivos
esparcidos por el campo o por las aceras
hombres medio desnudos
como faunos
no hay tiempo
un minuto aquí y ahora
bajo este cielo
es una inmensidad
podría pasar una apisonadora
un tanque
que no rompería los silencios derretidos
de esos cuerpos
muertos de plenitud de vida
espectáculo divino
casi humano
que se repite todos los años
por verano
y deja en penumbra la vida
felicidad oscura
la unica sin luz posible
alegría de lígeras brisas
una miga de pan no cunde tanto
como un segundo de siesta

(raravis)

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