La alambrada

La alambrada
De polvo viejo está hecha la arena del conocimiento.
En la distancia la selva del idioma. La impotencia
de la mentira en la memoria del lenguaje.
El recuerdo como si la palabra atara la sangre a la tierra
o como si los silencios fueran la sangre.
Un día y otro entre las embestidas del tiempo
intentando ser amable. Yo ya no huyo,
mas el verso dicta la nada y el remordimiento
me clava los ojos al azul del cielo.
El verso son estacas inexistentes,
el viento que acaricia los cabellos más allá de ti.
También hubo un lienzo de oscuridad
que nos alzó a la felicidad momentánea.
Y una taberna donde las figuras fueron noche
como había puertas que abriste con la boca.
Y al asalto de aquellos placeres la alambrada
se hizo sueño frente al silencio de una de aquellas puertas.
Yo ya no huyo. Me acepto con humildad y cuento,
una tras otra, las huellas que dejó la sangre.
No se trata de renegar de lo que hicimos,
pero tampoco de olvidar que fuimos olvido para ser felices.

(Kepa Murua)

A %d blogueros les gusta esto: