Hiedra trepadora

La hiedra

Cortada de raíz y plantada en otra tierra.
Pierde su fuerza, su sangre-sabia, marchita, ajada.
Cortada de raíz y aun así…viva.
Siente su tallo aun firme.
Empieza a crecer, como una hiedra y se aferra a la pared.
Crece, se yergue, toma aire, siente la emoción de lo nuevo.
Le gustaría tanto ser alegre entonces.
No quiere estar triste: no quiere ser triste y melancólica y ausente.
Siente a su alrededor toda la vida crujiendo en cada brote,
reventando en las yemas, brillando en los matices,
estallando en la huella redimida de cualquier paso previo.
Siente la vida así, desesperada.
Hurgando contra si, sin penetrarla.
Y de pronto vuelve a ser un fruto verde, sin madurez,
ni aroma en el rocío.
Hay de aquel que lo besa o que lo muerde…
Por si vuelve a florecer… aferrada a tu pared.

(Adriana GL)

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