Habitación sin vistas

 

Sin vistas

A estas palabras le faltan los ojos.
Quiero que sean verdes, azules, color de otoño, encarnados de luna y noviembre.
A estas palabras le faltan un beso que entregar, una nube por recoger en un cazo de agua limpia (de lluvia), una copa que brindar entre vítores de no nos moverán.
A estas palabras le faltan la alegría de mil mujeres, cien mil, golpeadas por el puño cobarde de un chulo de baja estofa, machista y canalla.
En mi nombre y en nombre de la inmensa mayoría, corazón, escribo estas palabras.
Para ti, especialmente.
Porque tienes el alma destrozada con mil palabras que son heridas, balas, dinamita.
Porque querías conquistar el mundo y conquistaste, sólo, una habitación sin vistas al mar, un esposo que te esposa, un despertador que anuncia tristeza para el ama de casa.
Porque ganar es un verbo posible.
Porque detrás de los disparos en la boca han de llegar los abrazos en el alma. Porque me gusta decir mamá, nena, señora (femenino singular).
Escribo, para ti, estas palabras sin ojos que puedan mirarte, acariciarte, sentir tus manos sobre las mías.
Veinticinco de noviembre, día contra la violencia machorra y cobarde.
Y recuerdo el verso de Garcilazo de la Vega:
“No pierda más quien tanto ha perdido”.
Mil mujeres maltratadas. Mil flores. Mil. Para ti.

(Xosé Carlos Caneiro)

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