El picaporte de la cancela

Picaporte de cancela
Nunca de tí me atrevo a hablar
imenso cielo de mi barriada
ni de vosotros tejados que contenéis la cascada del aire
bellos aterciopelados tejados cabellos de nuestras casas
callo también de vosotras chimeneas laboratorios de la tristeza
abandonadas por la luna estirando vuestros cuellos
y de vosotras ventanas abiertas-cerradas
que os resquebrajáis de través cuando morimos en ultramar

Ni siquiera describiré la casa
que conoce todas las fugas y mis retornos
aunque pequeña es y no abandona a mi párpado cerrado
nada devolverá el aroma de la cortina verde
ni el crujir de la escalera por la que traen una lámpara encendida
ni de la fronda sobre el portón

Querría en verdad escribir sobre el picaporte de la cancela de esta casa
de su apretón áspero y su amistoso crujir
y aunque de él sé tantas cosas
repito sólo la cruelmente común letanía de las palabras

Tantos sentimientos caben entre un latido y otro,
tantos objetos es posible asir con ambas manos!

No os sorprendáis de que no sepamos describir el mundo
tan sólo hablamos a las cosas con ternura por su nombre de pila.

(Zbigniew Herbert)

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