Desfiladero

Desfiladero

 

La majestad de ser abre el vuelto en tus alas, 

altiva luz del mundo, alta gloria cimera. 

Abres, porque te place, el mediodía.

¡Infausta hora la que dejes olvidada! 

Pues tú, Dios displicente, no estás hecho para el hombre. 

Igual cierras el mundo que dejas ver su hermosura. 

Has enviado el soslayo, calamidad universal 

que nos impide ser ¡y todavía te escondes! 

Vuelas a tu albedrío, no hay quien te tenga en un puño. 

¿Nos vas llamando, acaso, para mejor estrellarnos? 

Guárdame Dios de ti, que yo de mis quimeras. 

Agua mansa, buen Dios en jaula, ¡mal te conoce quien te compra!

(Gabriel Zaid)

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