De puertas para adentro

Espejo
Algunos martes tienen, al abrigo
de las dos de la tarde,
ese lugar propicio que el amor
regala a quien lo busca.
Entonces se transforma la cocina
en un salón de baile,
el sofá en un balcón
con vistas al pasado
y la cama es un mar embravecido
para perder el miedo y descubrirse
desnudos como náufragos.
Algunos martes cierran el paréntesis
que separa la realidad del sueño,
por el que se recorren veinte años,
que son veinte minutos
y son la vida toda.
Algunos martes abren de un portazo
eso que no se sabe
si comienza, termina o continúa.
Sólo está la certeza
de que, en algunos martes,
de puertas para adentro,
el tiempo es relativo.

(Canción de amor para un martes, Inma Pelegrín)

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