Café

Café


Si no fuera por Juan Valdés
nos quedaríamos con las ganas
de tomar café, de tomar café,
de tomar café, de tomar café.

Somos cuatro generaciones,
generaciones de Juan Valdés
cogiendo café, cogiendo café,
cogiendo café, cogiendo café.

Currando como un enano
de uno en uno cojo el grano.
Pobre Juan Valdés (¡éste sí!),
pobre Juan Valdés (¡éste no!),
pobre Juan Valdés (¡éste sí!),
pobre Juan Valdés.

Abuelo le enseño a pae,
pae me enseño a mí,
y yo le enseño a mis hijos
porque Dios lo quiere así.

Dios lo quiere así (¡solo!)
Dios lo quiere así (¡cortado!)
Dios lo quiere así (¡con leche!)
Dios lo quiere así (¡carajillo!)

Dios lo quiere así (¡solo!)
Dios lo quiere así (¡cortado!)
Dios lo quiere así (¡con leche!)
Dios lo quiere así (¡nescafé!)

«¡Gracias, Juan Valdés!

(Los enemigos)

A %d blogueros les gusta esto: