Atalaya

Garita
Anidar en el crepúsculo
de tu cuerpo, brotar de ti
como callada lágrima. Ser tinieblas
cercadora de tu sueño profundo, pozo
de tu inconsciencia, vigía fervoroso
en el murmullo de tu sangre. Habitarte
como herida, bucear en tu dolor
para apropiármelo y hacerte sonreír
sin que lo sepas, prisionera
del goce. Ser tú misma de pronto,
ser en ti cuando se filtre el sol
de la mañana para tocar en brevedad
tus párpados, reconocerte al murmurar
una canción, permanecer
en el silencio de la noche
como tú permaneces, minucia dulce,
sueño feliz de mi vigilia.

(De Liturgia de la heredad, Alfredo Buxán)

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