Arde el cielo

Rojo
Caen fulminadas las tardes. Esas
tardes caídas, derramadas.
Arde el cielo entre implacables
tonos cobrizos
y acaso, ni sus lágrimas de oro,
pueden evitar la llegada de la noche.
Cenizas nacidas de moldear
la luz con el fuego.
La ceguera eterna
de advertir una sombra infinita.
Se erige la noche,
justo al tiempo que la duda.

(Rubén Martín Díaz)

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